“Algunos políticos usan el terrorismo para tapar los negocios y seguir vendiendo armas”

 

Óscar F. Civieta

El 1 de octubre de 2011  Hassanna Aalia salió, por última vez, de su país. El 17 de febrero de 2013, estando en España, un Tribunal Militar Marroquí le condenó a cadena perpetua. Quiso volver, pero sus amigos le convencieron de no hacerlo. Está pendiente de que la Audiencia Nacional dé una respuesta a su petición de asilo político, que el Congreso rechazó con los votos del  Partido Popular.

Hassanna Aalia lleva desde los 17 años (en octubre cumplirá 27) luchando por la autodeterminación de un “pueblo ocupado”, el del Sáhara Occidental. El 10 de octubre de 2010 se unió al campamento Gdeim Izik. Donde, dicen los expertos, se encendió la mecha de la Primavera Árabe. Allí pasó los 28 días “más felices” de su vida. “Por fin me sentí libre”, asegura.

Pero todo se truncó el 8 de noviembre, cuando el ejército entró “de manera brutal, matando niños”. Él logró escapar y, un día después, se encerró en casa de un amigo en El Aaiún. Estuvo entre esas cuatro paredes durante dos meses y, en enero de 2011, decidió salir para ir a visitar a sus padres. “Alguien debió avisar porque me estaban esperando en la puerta de casa de mis padres y me detuvieron”.

Durante tres días le torturaron. “La sangre de las paredes es de tus compañeros”, le decían. Le condenaron a cuatro meses de cárcel sin ejecución y, después, le concedieron la libertad provisional. A partir de ese momento salió del país y volvió a entrar en varias ocasiones.

Ahora vive en un pueblo de San Sebastián, donde una familia le ha acogido. Ocho personas más fueron condenadas a cadena perpetua, todos están en la cárcel. Explica que desde España lucha cada día por la independencia del pueblo saharaui.

¿En qué momento se encuentra la petición de asilo político?

Me la denegaron el 19 de enero de 2015 y me dijeron que tenía que salir de España en 15 días. En la denegación me reconocen como activista que he sufrido tortura y maltrato. Hemos presentado un recurso en la Audiencia Nacional, nos han dado las medidas cautelares y estamos esperando.

¿Cuál crees que es la razón por la que te deniegan el asilo político?

España tiene muchos intereses económicos con Marruecos que no quiere perder. También hay muchas empresas españolas que siguen robando recursos naturales saharauis.

Si fueras, por ejemplo, alemán, ¿sucedería lo mismo?

Tendría el asilo político. Eso sin duda. Todo lo que he hecho durante estos años,  dando charlas, entrevistas y denunciando la postura del Gobierno, quizás ha incomodado.

Tienes muchos apoyos

Desde que salió la denegación hubo un apoyo increíble. Partidos, movimientos, sindicatos, manifestaciones, huelga de hambre en Barajas. Los parlamenteos navarro, vasco, gallego, cántabro y catalán apoyaron mi causa. Los pueblos del Estado español no quieren que me vaya y denuncian la decisión del Ministerio del Interior.

Decía un portavoz del PP que España es un país solidario y humanitario

El pueblo sí es solidario y humanitario, pero ellos no. Yo no entiendo como la ciudadanía española puede seguir votando a estos políticos.

¿Quieres volver?

Claro. Si no tuviera cadena perpetua, si me hubieran condenado a tres o cuatro años de cárcel, volvería. Yo en España me siento como en una cárcel inmensa. No puedo cruzar fronteras, no puedo salir. La Declaración Universal de Derechos Humanos dice que todos tenemos derecho a circular libremente. Es mentira.

Son muchos años luchando y sufriendo, ¿no te cansas?

Con 17 años empecé a pelear por la autodeterminación del pueblo saharaui y no pensaba que pudiera acabar con una cadena perpetua. Cuando probé la tortura por primera vez me hice más fuerte. En la calle te animan a seguir, la gente te dice que confía en nosotros, en los jóvenes.

¿Te preguntas por qué?

Cualquier niño que nace en la zona ocupada se pregunta ¿por qué hay un muro que divide el pueblo? ¿Por qué no puede ver a sus tíos?

¿Cuál es el motivo?

Tenemos muchos recursos naturales.

Aunque te concedan el asilo político, el problema continúa: tus compatriotas siguen sufriendo

Yo no lucho por mi asilo político, lucho por la libertad del Sáhara Occidental.

Dicen que Gdeim Izik encendió la mecha de la Primavera Árabe

Creo que así fue. Pero no solo la Primavera Árabe. En mayo de 2011 pasé por la Puerta del Sol y vi similitudes. Pienso que sirvió para hacer crecer las protestas en muchos países. Es más, Syriza o Podemos tienen su raíz ahí.

¿Crees que vivimos un momento de fobia a todo lo relacionado con los árabes?

Hay un problema, que es el terrorismo. Pero no se puede decir eso de que todos los árabes son terroristas. Algunos políticos utilizan el terrorismo para tapar los negocios y fomentar el miedo. Les interesa que haya guerra para seguir vendiendo armas.

¿Piensas que llegará a algo el procesamiento de los once altos cargos militares?

Me gustaría que la Justicia funcionara y que estos señores terminaran en la cárcel, pero no creo que llegue a nada.

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Observatorio Aragones para el Sahara Occidental

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