El Sahara, un conflicto enquistado

Heraldo de Aragón
Sábado, 5 de mayo de 2012.
Editorial. La Rotonda.

La ONU es incapaz de romper la situación de bloqueo político del Sáhara Occidental, un conflicto en el que las presiones francesas favorecen a Marruecos y en el que España debe hacer frente a sus responsabilidades apoyando al pueblo saharaui.

EL SAHARA, UN CONFLICTO ENQUISTADO
El pasado día 24 de abril, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la resolución 2044 que reconoce el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación  y que renueva un año más el mandato de la misión para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO).  Este territorio es la última colonia de Africa y, por ello, se abordan periódicamente en sede de Naciones Unidas los intentos de solución del conflicto. Nuevamente las presiones de Francia, guardaespaldas de Marruecos, impidieron que la MINURSO asuma funciones de supervisión en materia de derechos humanos, la única misión moderna de Naciones Unidas que no incluye el monitoreo de los derechos humanos. Las mismas maniobras que sirvieron para edulcorar el previo informe del Secretario General, Ban Ki-moon, al Consejo de Seguridad en el que se denunciaba el espionaje marroquí de las comunicaciones entre los cascos azules en el El Aaiun y su oficina de Nueva York.

Después de 36 años de invasión militar y ocupación ilegal marroquí, la resolución pide a las partes que lleguen a un acuerdo “mutuamente aceptable”. Imaginen que unos extraños penetran violentamente en su hogar, matan a sus familiares y les despojan de sus bienes y que denunciados los hechos la “autoridad” les pide que se ponga de acuerdo con su agresor para buscar una solución mutuamente aceptable. Pues esto es lo que el Consejo de Seguridad pide al Frente Polisario, en lugar de tomar otras medidas coercitivas. En el caso de Libia, Francia justificó la intervención militar contra Gadafi en base al principio de responsabilidad de proteger. En el caso del apartheid de Sudáfrica, Naciones Unidas le impuso sanciones económicas y embargos de armas. En cambio, Marruecos ocupa un puesto temporal en el Consejo de Seguridad y la Comisión Europea está negociando un nuevo acuerdo de Pesca que incluye ilegalmente las aguas del Sahara Occidental. La lista de recursos expoliados es larga: tomates, arena, fosfatos y, a la expectativa, petróleo y el gas.

Mientras tanto cientos de miles de saharauis sufren el exilio en la hamada argelina, en unos campamentos de refugiados que no son ajenos a la crisis económica y a los recortes en cooperación. En las zonas ocupadas, dos días después de rechazar que la MINURSO vigile las violaciones de derechos humanos, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimían impunemente los intentos de protesta de los saharauis.

El aparente desinterés de las potencias hegemónicas en este conflicto esconde una abierta complicidad con Marruecos que hace que se mantenga otro año más en situación de impasse. Evitar que el Sahara se convierta en el conflicto olvidado de Africa es nuestro deber. Es necesario recordar al actual Gobierno español y al Partido Popular los compromisos que asumieron durante la nefasta administración de Rodríguez Zapatero. La paralización de la renovación del acuerdo de pesca con Marruecos y de la venta de armamento con destino a dicho país se presenta como una ocasión en la que demostrar su compromiso real con el Derecho Internacional y con el pueblo saharaui.

Luis Mangrané Cuevas, abogado y vicepresidente del Observatorio aragonés para el Sáhara Occidental.

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