Armas españolas en el norte de África

Heraldo de Aragón
Lunes 7 de marzo de 2011

La Firma

Los estadounidenses se acaban de enterar por unas declaraciones de Noam Chomsky de que las revueltas en los países del Norte de Africa comenzaron, en octubre de 2010, con el levantamiento del “Campamento Esperanza” en el Sahara Occidental. La opinión pública española lo sabía, pero las revueltas del Norte de Africa y la vorágine de los acontecimientos han hecho que la represión marroquí contra la población saharaui que protesta en las zonas ocupadas pase a un segundo plano o directamente al olvido. La guerra desatada por Gadafi contra su pueblo ha eclipsado los recientes ataques de colonos marroquíes contra la población de Dajla, apoyados por el ejército marroquí, con ocasión del aniversario de la proclamación de la República Arabe Saharaui Democrática el pasado día 27 de febrero. Escaso eco han tenido las imágenes de todoterrenos militares de fabricación española en la ciudad de El Aaiun y que podrían pertenecer a la partida de 286 vehículos militares que España vendió a Marruecos en 2009.

Del mismo modo que la ocupación ilegal del Sahara Occidental por parte de Marruecos se sustenta en el dominio militar sobre el territorio, las tiranías que se resisten a caer en el Norte de Africa lo hacen por estar fuertemente armadas. Este Observatorio y otras organizaciones presentamos recientemente una demanda ante la Audiencia Nacional denunciando la ilegalidad de las transferencias de armamento de España a Marruecos, infringiendo la Ley 53/2007. El 25 de febrero, las organizaciones integrantes de la plataforma “Armas bajo control”, entre las que se encuentra Amnistía Internacional, denunciaban la política española de venta de armamento y exigían al Gobierno que confirmase oficialmente su intención de revocar las ventas de armamento a Libia.

En lugar de una merecida dimisión del ministro de Comercio, este organismo había anunciado dos días antes la paralización de las ventas a Libia. Esta decisión se encuentra en consonancia con las de los gobiernos de Alemania y Francia de suspender las ventas de armas a Egipto, otro cliente de España. Lejos de una conversión repentina a los valores del pacifismo o el descubrimiento de la normativa europea (Posición Común 2008/944/PESC), la razón podría estar en un miedo insuperable a no poder cobrar de unos clientes en apuros y, de paso, simular un compromiso ético hasta ahora desconocido.

El año 2003, Libia acordó pagar 10 millones de dólares a cada una de las 170 víctimas del atentado de Lockerbie. Con estos antecedentes, Zapatero recibió al líder libio en 2007 y las exportaciones de armamento aumentaron de 50.000 euros en 2007 a acuerdos valorados en 3,84 millones de euros en 2008, 12,7 millones de euros en 2009 y 7 millones de euros en el primer semestre de 2010.

Aunque la Ley española impide las transferencias a países en los que se violan los derechos humanos, por citar solo uno de los motivos, cada vez que se intenta detener este tipo de comercio aparecen el secretismo y la falta de transparencia como el mejor parapeto para estos negocios letales. Cuando en abril del 2009 solicitamos la suspensión y revocación de la venta de armamento a Marruecos el Ministerio de Comercio se escudó en el carácter secreto de las actas del organismo que informa dichas licencias de exportación. El tema viene de lejos, el 12 de mayo de 1987, el Ministro de Industria, Luis Croissier, declaraba “cuanto más se hable de todo esto, más difícil lo tienen nuestras empresas para intentar firmar un contrato…”. El cinismo de entonces se mantiene vigente en la actualidad.

Los gobiernos de los países de la OTAN apoyaron casi hasta el final al Presidente Ben Ali, antes de tener que huir precipitadamente en avión de Túnez. Ahora la consigna oficial es sostener a Marruecos. Trinidad Jiménez afirma que debemos apoyarle y que la UE debería “fortalecer” los vínculos con él por ser el país de la región con un proceso democrático “más consolidado”. Para la Jefa de la Diplomacia española las prácticas de expulsión de la prensa española de Marruecos y del Sahara Occidental, la tortura de presos traídos en los aviones secretos de la CIA, la corrupción o mantener a los presos políticos saharauis en las cárceles son compatibles con la condición democrática. Los hechos demuestran que el compromiso de nuestro Gobierno está, una vez más, con los regímenes autoritarios y no con sus víctimas, al menos hasta que su derrota se hace inminente.

Luis Mangrané. Vicepresidente el Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental.