Preguntas sin respuesta de la nueva posición de España en el Sáhara

El Independiente

5 de abril de 2022.

El Sáhara Occidental es conflicto internacional que suele permanecer fuera de los focos de los medios de comunicación. En los últimos años ha saltado a la actualidad en momentos puntuales como la deportación de Aminatou Haidar, el levantamiento de Gdeim Izyk o el viaje de Brahim Ghali a España para ser atendido en un hospital al enfermar gravemente por coronavirus.

Hace un par de semanas volvió a centrar toda la atención mediática con ocasión de una rueda de prensa convocada por el Ministro de Asuntos Exteriores el pasado día 18 de marzo. El Jefe de la Diplomacia española, Albares, convocaba de urgencia a los medios ante las filtraciones marroquíes sobre el contenido de una carta del Presidente del Gobierno español en el que éste reconocía que el plan de autonomía marroquí del 2007 suponía «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.

Después de 47 años de conflicto internacional se anunciaba a última hora de ese viernes un cambio histórico en la postura tradicional española respecto a la descolonización del Sáhara Occidental. Durante ese fin de semana se produjo una avalancha de reacciones en los medios de comunicación. Desde entonces todos los partidos políticos, con la excepción del PSOE, se han pronunciado en contra. En las comparecencias del Ministro Albares en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, el pasado 23 de marzo, y del Presidente Sánchez ante el Congreso, el siguiente día 30 de marzo, solo obtuvo el respaldo de su grupo parlamentario.

De momento todo lo que tiene que ver con este episodio sigue repleto de dudas y cuestionamientos. Ni la comparecencia del Ministro de Exteriores ni la del Presidente han despejado las críticas que de manera excepcional en la política española han conseguido poner de acuerdo a todo el arco parlamentario de manera unánime.

Cuestionamientos respecto a las formas, los tiempos y el fondo

Inicialmente se publicó un comunicado en la web oficial del Gobierno de España y de la Presidencia del Gobierno español donde no se incluía ninguna referencia al Sáhara Occidental ni al plan de autonomía marroquí (18 de marzo). Antes de la comparecencia del Ministro de Exteriores (23 de marzo) tampoco se dio a conocer oficialmente la carta ni tampoco antes de la comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Congreso (30 de marzo).

Fue el diario El País el que filtró, entre esas dos comparecencias, una carta que mas que claridad provocó bochorno y vergüenza ajena. Una carta con errores sintácticos y en la que se denomina al Ministerio de Asuntos Exteriores con el erróneo nombre de “Asuntos Europeos”. El enfado de los diputados fue mayúsculo: la transparencia que en esa carta se pretende dar a las relaciones entre Marruecos y España se convierte en opacidad para los representantes de la soberanía nacional y los propios españoles.

En la carta publicada por El País se incluye una pretendida firma del presidente pero no queda claro si es una recreación del medio porque resulta inconcebible que el Presidente del Gobierno haya podido estampar su rúbrica en un documento con tamaños errores. Del mismo modo que los editores gráficos incluyen una marca de agua con el nombre del diario surge la legítima duda de si puede que hayan incluido una imagen con la firma del Presidente para dar realce a la noticia.

En todo caso, el Presidente del Gobierno ha reconocido como propios los pronunciamientos que contiene esa carta ante el Congreso: «No estoy restando importancia a la decisión que he tomado, la he tomado con plena voluntad de dar un paso adelante».

Para Pedro Sánchez la propuesta de autonomía constituye «la base más seria, creíble y realista» para una solución del diferendo. En esa afirmación tan categórica se encuentra, precisamente, la gravedad de la propuesta: la única salida sería la autonomía (dentro de Marruecos), desconociendo el derecho de autodeterminación que el pueblo saharaui tiene reconocido en decenas de resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En todo caso, no es una propuesta seria por haber ignorado en una cuestión de política internacional al Consejo de Ministros, a los partidos de la oposición, los partidos de coalición gubernamental, las propias resoluciones del PSOE de su 40º Congreso Federal celebrado el pasado octubre y su propio programa electoral.

No es creíble puesto que Marruecos ha incumplido sistemáticamente todas los acuerdos que ha firmado. Desde las contraprestaciones de los ilegales acuerdos tripartitos de Madrid de 1975 respecto a la delimitación de las aguas territoriales entre España y Marruecos, como el número de licencias pesqueras que recibiría España. Es una propuesta que Marruecos no dudará en incumplir como incumple los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de Derechos Económicos y Sociales que en su primer artículo establecen el derecho de autodeterminación. En este conflicto Marruecos y el Frente Polisario ya alcanzaron una solución (una propuesta mutuamente aceptable para ambos y para Naciones Unidas que la ratificó) pero fue Marruecos quien incumplió el «Plan de arreglo» para el Sahara Occidental acordado en 1990 entre ambos y que tenía por objeto un alto el fuego , crear e instalar la Misión de Naciones Unidas para el Sahara Occidental (MINURSO) y preparar un referéndum de autodeterminación.

No es realista por cuanto desconoce que actualmente el Frente Polisario y Marruecos han reanudado una guerra que estaba en alto el fuego (desde 1991) y que se reanudó en noviembre de 2020 después de los incumplimientos marroquíes al alto el fuego. No es realista porque resulta inaplicable sobre la parte del territorio del Sáhara Occidental que la República Arabe Sáharaui Democrática (RASD) mantiene bajo su control. Lo realista hubiera sido intentar rebajar las hostilidades como paso previo a una negociación mas que intentar imponer la solución de una de las partes (la invasora) a la agredida.

No es creíble para el pueblo saharaui que sufrió un intento de genocidio cuando en 1975-1976 huía por el desierto y fue víctima de bombardeos con napalm y fosforo blanco. Ni ahora para los y las saharauis de los Territorios Ocupados que padecen la cárcel o violencia diaria de la ocupación por una potencia ocupante.

El pasado miércoles en su comparecencia en el Congreso el Presidente fue duramente criticado por los portavoces de los diferentes partidos: Cuca Gamarra del PP habló de desprecio al parlamento, calificó el episodio de la carta como el mas lamentable de la historia diplomática, le preguntó quien le hizo la carta, le criticó haber tomado partido por una de las partes; Abascal, de Vox, le preguntó al dictado de quien se había redactado la carta; Echenique, de Unidas Podemos, le preguntó si la posición de Trump respecto al Sáhara es ahora la del Gobierno español; Rufián, de ERC, le preguntó porque defiende el derecho del pueblo ucranio a existir frente a Rusia y no el de los saharauis frente a Marruecos; Junts per Catalunya denuncio la complicidad con Marruecos; Mertxe Aizpurua, de Bildu, tachó a Sánchez de incoherente e hipócrita…..

Este martes en el Congreso de los Diputados se debatirá una proposición no de ley relativa a la posición del Gobierno español en relación con el conflicto del Sáhara Occidental promovida, entre otros, por los socios del Gobierno de Coalición que argumenta que esa solución es de “una parte del Gobierno español” quien “ha modificado unilateralmente su posición en relación con el conflicto del Sahara Occidental, contraviniendo las resoluciones de Naciones Unidas y el propio Derecho Internacional… este cambio supone de facto apoyar la vía propuesta por Marruecos».

La propia Yolanda Diaz, Ministra de Trabajo y Vicepresidenta Segunda del Gobierno dejó claro, el pasado 24 de marzo, que el Gobierno no hablado porque habla el Consejo de Ministros y no se ha votado nada, el cambio debe defenderlo el PSOE, “no yo”. Diaz seguramente se refiere al artículo 97 de la Constitución española que establece que le corresponde al Gobierno dirigir la política exterior, eso sí bajo la dirección de su
Presidente (arts. 5 y 6 Ley 2/2014, de 25 de marzo, de la Acción y del
Servicio Exterior del Estado).

El Presidente del Gobierno afirmó que es «un paso más en el camino» abierto con la propuesta de autonomía de 2007 para resolver un “conflicto enquistado”. Lo que no precisó es que si permanece enquistado, entre otras razones, es porque los diferentes gobiernos españoles han vendido armas a Marruecos y porque España importa recursos naturales del Sáhara Occidental contribuyendo al mantenimiento de un statu quo que el Presidente encima usa como justificación de su “carta”.

Razones de Estado, no; de establo, sí

En este asunto tan proceloso se invocan todo tipo de motivaciones. Sin duda, las razones geopolíticas pueden ser unas de las razones que han facilitado este atrevimiento. Las que tienen que ver con Ucrania y el reordenamiento del tablero global en el que el África recobra importancia por sus reservas energéticas. Sin embargo, la decisión de Sánchez ha ocasionado la fulminante retirada del embajador argelino y el anuncio de una serie de medidas respecto al suministro de gas que no parece que sean un indicador de acierto de la decisión del Presidente en estos momentos.

La emigración es otro de los factores que se señalan en la carta cuando se habla de la “gestión de los flujos migratorios” para referirse a lo que constituye un drama que padecen miles de migrantes en la legítima búsqueda de una vida mejor. Muchas veces se dice que Marruecos controla la salida de emigrantes pero poco se dice que también controla la entrada de emigrantes a su territorio.

Los saharauis informan que desde que se reinició la guerra los inmigrantes africanos que llegan a Marruecos lo hacen mayoritariamente a los aeropuertos de Marruecos y que incluso se desplazan al Sáhara Occidental, bien para trabajar en sectores vinculados a la pesca, bien para intentar desplazarse en patera a Canarias. El fin de semana del 27 de marzo llegaron a Canarias más de 250 migrantes en cinco pateras. Los canarios advirtieron a Sánchez en el Congreso: el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, afirmó que “el chantaje nunca se ha resuelto pagando” y la diputada de Nueva Canarias, Ana Oromas, que “ni el precio de tener buenas relaciones con Marruecos puede ser el de ceder a los chantajes porque es una muestra de debilidad y porque el que cede una vez cede cientos”.

Las intervenciones que está generando este episodio quedarán archivadas en las hemerotecas y actas de sesiones. El diputado por Barcelona, Pisarello, en relación a esa realpolitik malentendida dijo que la «razón de Estado se puede convertir en razón de establo» aludiendo a la obra de Baltasar Gracián “El Político”.

El sábado pasado cientos de saharauis se manifestaron, junto a españoles, en Madrid protestando contra esta nueva traición al pueblo saharaui. El Frente Polisario no ha sido consultado en relación a esa decisión del Gobierno español y ya la ha rechazado públicamente con contundencia, lo que la aboca al fracaso. El presidente de la RASD, Brahim Ghali, y máximo dirigente del Frente Polisario ha declarado, en una reciente entrevista, que: “A pesar de todo, el pueblo saharaui ha resistido y seguirá resistiendo hasta imponer sus legítimos derechos a la autodeterminación e independencia”.


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